La importancia de Filosofía para Niñas, Niños y Jóvenes en tiempos inciertos

junio 10, 2022

Nunca moriría por mis creencias porque podría estar equivocado. -Bertrand Russell-

No podemos afirmar que lo que pensamos siempre sea cierto. En ocasiones nuestros prejuicios pueden dominarlos o podemos ver la realidad desde nuestro punto de vista solamente. Igual otra persona no lo ve de la misma forma.

La incertidumbre ha sido por años uno de los temas más recurrentes en la educación tanto familiar como escolarizada, pero nunca, como hasta ahora, está presente en nuestras vidas cotidianas. Nos acompaña, nos acecha, nos alerta y en ocasiones nos paraliza.

Los seres humanos buscamos constantemente certezas, queremos saber lo que va a pasar, tememos el estado de expectativa porque nos produce miedo el no saber lo que va a pasar. La gran lección que hemos aprendido en estos dos años de pandemia es que las certezas son tentativas y duran muy poco, en algunos casos, no más de cinco minutos (tiempo en el cual, todo puede llegar a cambiar instantáneamente). ¿Cómo podemos enfrentar esta situación con la familia, si aún nos preguntamos cómo enfrentarla con nosotros mismos? ¿Qué hacemos en el Colegio Monclair para que los estudiantes desarrollen su pensamiento?

¿Recuerdan la frase de cambia, todo cambia? Sin lugar a dudas era un aviso de las inestabilidades que sufriremos en nuestros tiempos, quizá nos preparaban a cantarla para que nos fuera familiar al momento de padecer todos los cambios inesperados que nos ha tocado vivir. La mala noticia es que los seres humanos nos aferramos a la búsqueda de las certezas para poder vivir; la buena noticia es que nos podemos liberar de esa idea, de ese PRE-Juicio (juicio antes de conocer un poco más sobre algo). Partamos en este análisis de la tranquilidad de que no sabemos pero de que podemos llegar a saber si nos involucramos todos. Ésto es el principio de la comunidad de diálogo. 

¿Qué hacemos en el Colegio Monclair para preparar a los alumnos ante la incertidumbre?

Dentro del modelo educativo de Colegio Monclair hemos incorporado como un pilar fundamental en la formación, tanto de nuestros alumnos como de todo el personal del colegio, el programa y proyecto de Filosofía para Niñas, Niños y Jóvenes. Es un programa educativo que parte de la idea de generar diferentes habilidades del pensamiento al interior de comunidades de diálogo en donde desde muy pequeños hasta que son jóvenes de preparatoria, aprenden a dialogar, a escuchar y a escucharse entre sí, a analizar la realidad imaginando mejores posibilidades de las que actualmente enfrentan para llegar a tener una mejor vida.

Nuestros alumnos semanalmente (pensemos esto a lo largo de un ciclo escolar, a lo largo de una etapa formativa, pensemos en 15 años de su vida que es el tiempo que dura la educación básica) se reúnen en comunidades de diálogo en dónde de la mano de una o un especialista en Filosofía para Niñas y Niños, comparten su experiencia de vida a partir de diferentes cuentos, lecturas, videos, artículos periodísticos o diversas historias para pensar, se plantean preguntas, intentan llegar a respuestas tentativas sobre ellas, ejercitando a lo largo de este proceso habilidades del pensamiento crítico (construcción de un pensamiento lógico, fundamentado, argumentado y articulado), habilidades del pensamiento creativo (se compone de propuestas y alternativas ante las problemáticas que enfrentan en sus vidas), un pensamiento cuidadoso (el cual está representado por los valores de igualdad, empatía, inclusión, cuidado ambiental y social, diversidad y diálogo), y un pensamiento colaborativo (reflejado cuando integras la mirada del otro en tu pensar, sentir y hacer, y también le aportas lo mismo a tus compañeros. 

En el caso de los chicos de Necesidades Educativas Especiales en Monclair, ellos toman su clase integrada con sus compañeros en los tiempos en los que se imparte el espacio de FpNN y J, además de que tenemos un grupo piloto con los alumnos de primaria en el que hemos diseñado un grupo semanal para desarrollar el pensamiento; actividad punta de lanza en este tema en el mundo filosófico. 

ESTRATEGIAS DESDE FILOSOFÍA PARA NIÑAS, NIÑOS Y JÓVENES PARA LAS FAMILIAS

Antes que nada, construye un escenario para pensar ¿Podemos pensar en algún lugar en casa para ello? ¿Qué estado emocional podemos tener para ello? ¿En dónde se sienten más cómodos ellos y nosotros? Considerar: el ambiente, la hora, el lugar, las emociones, las añoranzas, las expectativas, las realidades.

1.  Falibilidad. Me olvidé de tu cumpleaños, lo siento, soy falible.

Sólo sé que no sé nada. Vamos a empezar por ahí, poniendo nuestro ego de adultos en perspectiva para no pretender saberlo todo y creer que nuestras ideas son las que deberían predominar sobre las ideas de las niñas, niños y jóvenes. Establecemos como adultos una brecha de conocimiento con ellos que nos aleja de la empatía y la comprensión de lo que ellos tienen como experiencia y conocimiento en la vida. ¿Podemos aprender de ellos? ¿Qué cosas nos están enseñando? ¿Cuáles son las preguntas que a ellos les interesa explorar? ¿Qué saben que yo no sé?

2. Dialogar. Me preocupa ésto, tus actos me hacen sentir así, podríamos hacerlo de otra manera ¿Qué piensas?

Conócete a tí mismo y a los demás. Nos hemos podido dar cuenta de que de un momento a otro pueden cambiar nuestras vidas, nuestro destino, la paz mundial, la salud universal, las personas en las que creíamos, los trabajos, las formas de impartir clases, las formas de contactar con uno mismo y con las personas que nos rodean. Pero la constante que tenemos somos nosotros, nuestras creencias con nuestras dudas y nuestros miedos. ¿Quién soy yo? ¿Quiénes son mis hijos?. El diálogo como actividad humana se basa en la expresión de ideas verbales explícitas y actitudes no verbales, que reflejan la necesidad de establecer una comunicación simultánea entre dos o más personas. Compartir lo que nos gusta, nos disgusta, nuestras ideas y emociones.

3. Cuestionamiento

Hay que aprender más de las preguntas de un niño que de los discursos de un hombre. Las preguntas nos ayudan a explorar nuestra infancia, juventud y la vida adulta desde una perspectiva analítica y crítica en el marco de una comunidad de diálogo, es decir, partimos de una pregunta para conocer, para descubrir aquello que no sabemos o para afirmar lo que ya creemos saber. Los niños saben que sus preguntas pueden ser perturbadoras de la paz en casa, pero aún así corren el riesgo de plantearlas. Cuando hay demasiados por qués, profundizar con ellos ¿por qué quieres saber eso? ¿qué piensas tú? ¿podríamos investigarlo juntos? o un simple un no lo sé, nos puede humanizar frente a ellos y empoderarlos de la búsqueda del conocimiento.

4. Escuchar. Dime lo que piensas.

Te escucho y luego existo, cuando te escucho existo. Estar con el otro, escucharlo y compartir. Ese es el fin, los medios son el diálogo y el cuestionamiento. La escucha activa implica involucrarnos en tiempo y presencia. Tolerar el silencio, evitar juicios anticipados, cuando tengamos juicios compartirlo tentativos, focalizarnos en lo que dice el otro, abandonar el estar pendientes de agradar o de cumplir nuestros roles parentales. Te escucho sin anticiparnos a imponer nuestras conclusiones; Te respeto- evitando descalificar las decisiones que lleguen a tomar nuestros hijos; Te protejo- comparto en primera persona la manera en la que yo he resuelto alguna situación evitando el deber ser. ¡Volvamos a contarles cuentos a sus hijos, ficticias y de sus vidas! con ello desarrollarán la escucha y después dense tiempo para escuchar lo que piensan.

5. Confiar. Tú decides, decidamos juntos, piensa alguna forma de resolver este problema, ¿Qué propones? 

No puedo enseñar a nadie, lo único que puedo hacer es enseñarles a pensar por sí mismos. A través de la reflexión filosófica podemos ofrecer a nuestros alumnos, sus hijos, una formación continua durante 15 años que les permita comprender y dar sentido a lo que hacen y lo que son y son capaces de hacer. Y no hablo de la imagen que muchos tenemos de las personas cuando nos dicen que están filosofando, sino estamos considerando una visión activa y propositiva a partir de una reflexión profunda de su ser, con un carácter lúdico que les permite aprender y educarse a sí mismos, reconociendo la importancia de pensar en comunidad de diálogo y de descubrirse como seres humanos.

6. Sentipensar. Me parece que podríamos considerar la forma en la que te sientes para tomar una decisión.

El corazón tiene razones que la razón ignora. DECIDIR, ACORDAR, RESOLVER, COINCIDIR. El más difícil o el más sencillo, ustedes lo decidirán. El razonamiento tiene un límite y funciona mejor en la vida cuando incluímos en nuestras decisiones al corazón, los sentimientos constructivos. Nuestros hijos pueden necesitar de nosotros afectivamente sin saberlo, y para acercarnos a este principio sólo necesitamos las siguientes preguntas: ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Necesitas de mí? ¿Sabemos lo que me haces sentir con lo que haces?

Filosofar como una práctica de vida, contribuye a mantener un ritmo activo, creativo, constructivo y edificante para comprender la forma en la que estamos viviendo en el presente haciéndonos preguntas pertinentes que nos orienten dentro del marco de desorientaciones que nos rodean.

Recursos para trabajar en casa

Ebook “Estrategias de Filosofía para Niñas, Niños y Jóvenes para dialogar en casa”, por Leslie Cázares Aponte.

175 frases filosóficas pronunciadas por grandes pensadores . ¿Cómo se relacionan estas frases con la vida propia? Podrán ayudarte a pensar desde lo individual y desde casa con tus hij@s. 

Leslie Cázares Aponte

Dirección de Filosofía para Niñas, Niños y Jóvenes del Colegio Monclair

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junio 10, 2022

Nunca moriría por mis creencias porque podría estar equivocado. -Bertrand Russell-

No podemos afirmar que lo que pensamos siempre sea cierto. En ocasiones nuestros prejuicios pueden dominarlos o podemos ver la realidad desde nuestro punto de vista solamente. Igual otra persona no lo ve de la misma forma.

La incertidumbre ha sido por años uno de los temas más recurrentes en la educación tanto familiar como escolarizada, pero nunca, como hasta ahora, está presente en nuestras vidas cotidianas. Nos acompaña, nos acecha, nos alerta y en ocasiones nos paraliza.

Los seres humanos buscamos constantemente certezas, queremos saber lo que va a pasar, tememos el estado de expectativa porque nos produce miedo el no saber lo que va a pasar. La gran lección que hemos aprendido en estos dos años de pandemia es que las certezas son tentativas y duran muy poco, en algunos casos, no más de cinco minutos (tiempo en el cual, todo puede llegar a cambiar instantáneamente). ¿Cómo podemos enfrentar esta situación con la familia, si aún nos preguntamos cómo enfrentarla con nosotros mismos? ¿Qué hacemos en el Colegio Monclair para que los estudiantes desarrollen su pensamiento?

¿Recuerdan la frase de cambia, todo cambia? Sin lugar a dudas era un aviso de las inestabilidades que sufriremos en nuestros tiempos, quizá nos preparaban a cantarla para que nos fuera familiar al momento de padecer todos los cambios inesperados que nos ha tocado vivir. La mala noticia es que los seres humanos nos aferramos a la búsqueda de las certezas para poder vivir; la buena noticia es que nos podemos liberar de esa idea, de ese PRE-Juicio (juicio antes de conocer un poco más sobre algo). Partamos en este análisis de la tranquilidad de que no sabemos pero de que podemos llegar a saber si nos involucramos todos. Ésto es el principio de la comunidad de diálogo. 

¿Qué hacemos en el Colegio Monclair para preparar a los alumnos ante la incertidumbre?

Dentro del modelo educativo de Colegio Monclair hemos incorporado como un pilar fundamental en la formación, tanto de nuestros alumnos como de todo el personal del colegio, el programa y proyecto de Filosofía para Niñas, Niños y Jóvenes. Es un programa educativo que parte de la idea de generar diferentes habilidades del pensamiento al interior de comunidades de diálogo en donde desde muy pequeños hasta que son jóvenes de preparatoria, aprenden a dialogar, a escuchar y a escucharse entre sí, a analizar la realidad imaginando mejores posibilidades de las que actualmente enfrentan para llegar a tener una mejor vida.

Nuestros alumnos semanalmente (pensemos esto a lo largo de un ciclo escolar, a lo largo de una etapa formativa, pensemos en 15 años de su vida que es el tiempo que dura la educación básica) se reúnen en comunidades de diálogo en dónde de la mano de una o un especialista en Filosofía para Niñas y Niños, comparten su experiencia de vida a partir de diferentes cuentos, lecturas, videos, artículos periodísticos o diversas historias para pensar, se plantean preguntas, intentan llegar a respuestas tentativas sobre ellas, ejercitando a lo largo de este proceso habilidades del pensamiento crítico (construcción de un pensamiento lógico, fundamentado, argumentado y articulado), habilidades del pensamiento creativo (se compone de propuestas y alternativas ante las problemáticas que enfrentan en sus vidas), un pensamiento cuidadoso (el cual está representado por los valores de igualdad, empatía, inclusión, cuidado ambiental y social, diversidad y diálogo), y un pensamiento colaborativo (reflejado cuando integras la mirada del otro en tu pensar, sentir y hacer, y también le aportas lo mismo a tus compañeros. 

En el caso de los chicos de Necesidades Educativas Especiales en Monclair, ellos toman su clase integrada con sus compañeros en los tiempos en los que se imparte el espacio de FpNN y J, además de que tenemos un grupo piloto con los alumnos de primaria en el que hemos diseñado un grupo semanal para desarrollar el pensamiento; actividad punta de lanza en este tema en el mundo filosófico. 

ESTRATEGIAS DESDE FILOSOFÍA PARA NIÑAS, NIÑOS Y JÓVENES PARA LAS FAMILIAS

Antes que nada, construye un escenario para pensar ¿Podemos pensar en algún lugar en casa para ello? ¿Qué estado emocional podemos tener para ello? ¿En dónde se sienten más cómodos ellos y nosotros? Considerar: el ambiente, la hora, el lugar, las emociones, las añoranzas, las expectativas, las realidades.

1.  Falibilidad. Me olvidé de tu cumpleaños, lo siento, soy falible.

Sólo sé que no sé nada. Vamos a empezar por ahí, poniendo nuestro ego de adultos en perspectiva para no pretender saberlo todo y creer que nuestras ideas son las que deberían predominar sobre las ideas de las niñas, niños y jóvenes. Establecemos como adultos una brecha de conocimiento con ellos que nos aleja de la empatía y la comprensión de lo que ellos tienen como experiencia y conocimiento en la vida. ¿Podemos aprender de ellos? ¿Qué cosas nos están enseñando? ¿Cuáles son las preguntas que a ellos les interesa explorar? ¿Qué saben que yo no sé?

2. Dialogar. Me preocupa ésto, tus actos me hacen sentir así, podríamos hacerlo de otra manera ¿Qué piensas?

Conócete a tí mismo y a los demás. Nos hemos podido dar cuenta de que de un momento a otro pueden cambiar nuestras vidas, nuestro destino, la paz mundial, la salud universal, las personas en las que creíamos, los trabajos, las formas de impartir clases, las formas de contactar con uno mismo y con las personas que nos rodean. Pero la constante que tenemos somos nosotros, nuestras creencias con nuestras dudas y nuestros miedos. ¿Quién soy yo? ¿Quiénes son mis hijos?. El diálogo como actividad humana se basa en la expresión de ideas verbales explícitas y actitudes no verbales, que reflejan la necesidad de establecer una comunicación simultánea entre dos o más personas. Compartir lo que nos gusta, nos disgusta, nuestras ideas y emociones.

3. Cuestionamiento

Hay que aprender más de las preguntas de un niño que de los discursos de un hombre. Las preguntas nos ayudan a explorar nuestra infancia, juventud y la vida adulta desde una perspectiva analítica y crítica en el marco de una comunidad de diálogo, es decir, partimos de una pregunta para conocer, para descubrir aquello que no sabemos o para afirmar lo que ya creemos saber. Los niños saben que sus preguntas pueden ser perturbadoras de la paz en casa, pero aún así corren el riesgo de plantearlas. Cuando hay demasiados por qués, profundizar con ellos ¿por qué quieres saber eso? ¿qué piensas tú? ¿podríamos investigarlo juntos? o un simple un no lo sé, nos puede humanizar frente a ellos y empoderarlos de la búsqueda del conocimiento.

4. Escuchar. Dime lo que piensas.

Te escucho y luego existo, cuando te escucho existo. Estar con el otro, escucharlo y compartir. Ese es el fin, los medios son el diálogo y el cuestionamiento. La escucha activa implica involucrarnos en tiempo y presencia. Tolerar el silencio, evitar juicios anticipados, cuando tengamos juicios compartirlo tentativos, focalizarnos en lo que dice el otro, abandonar el estar pendientes de agradar o de cumplir nuestros roles parentales. Te escucho sin anticiparnos a imponer nuestras conclusiones; Te respeto- evitando descalificar las decisiones que lleguen a tomar nuestros hijos; Te protejo- comparto en primera persona la manera en la que yo he resuelto alguna situación evitando el deber ser. ¡Volvamos a contarles cuentos a sus hijos, ficticias y de sus vidas! con ello desarrollarán la escucha y después dense tiempo para escuchar lo que piensan.

5. Confiar. Tú decides, decidamos juntos, piensa alguna forma de resolver este problema, ¿Qué propones? 

No puedo enseñar a nadie, lo único que puedo hacer es enseñarles a pensar por sí mismos. A través de la reflexión filosófica podemos ofrecer a nuestros alumnos, sus hijos, una formación continua durante 15 años que les permita comprender y dar sentido a lo que hacen y lo que son y son capaces de hacer. Y no hablo de la imagen que muchos tenemos de las personas cuando nos dicen que están filosofando, sino estamos considerando una visión activa y propositiva a partir de una reflexión profunda de su ser, con un carácter lúdico que les permite aprender y educarse a sí mismos, reconociendo la importancia de pensar en comunidad de diálogo y de descubrirse como seres humanos.

6. Sentipensar. Me parece que podríamos considerar la forma en la que te sientes para tomar una decisión.

El corazón tiene razones que la razón ignora. DECIDIR, ACORDAR, RESOLVER, COINCIDIR. El más difícil o el más sencillo, ustedes lo decidirán. El razonamiento tiene un límite y funciona mejor en la vida cuando incluímos en nuestras decisiones al corazón, los sentimientos constructivos. Nuestros hijos pueden necesitar de nosotros afectivamente sin saberlo, y para acercarnos a este principio sólo necesitamos las siguientes preguntas: ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Necesitas de mí? ¿Sabemos lo que me haces sentir con lo que haces?

Filosofar como una práctica de vida, contribuye a mantener un ritmo activo, creativo, constructivo y edificante para comprender la forma en la que estamos viviendo en el presente haciéndonos preguntas pertinentes que nos orienten dentro del marco de desorientaciones que nos rodean.

Recursos para trabajar en casa

Ebook “Estrategias de Filosofía para Niñas, Niños y Jóvenes para dialogar en casa”, por Leslie Cázares Aponte.

175 frases filosóficas pronunciadas por grandes pensadores . ¿Cómo se relacionan estas frases con la vida propia? Podrán ayudarte a pensar desde lo individual y desde casa con tus hij@s. 

Leslie Cázares Aponte

Dirección de Filosofía para Niñas, Niños y Jóvenes del Colegio Monclair

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2022-06-10T01:51:59+00:00
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