Educar a los hijos según su temperamento

noviembre 15, 2023

Al comprender cada rasgo del temperamento de nuestros hijos, podremos desarrollar estrategias adecuadas para educarles mejor.  

El simple hecho de tener un hijo no nos habilita para comprenderlo y educarlo bien. Cuando el sentido común no aplica y las buenas intenciones fallan, nos preguntamos: ¿Qué pasa conmigo como padre o qué pasa con este niño incomprensible? Nos debatimos entre la culpa, el enojo y el cansancio, haciendo intentos fallidos por obtener mejores resultados. El día finaliza caóticamente y nos sentimos agotados y frustrados, pensando que todo ha sido un fracaso.

Sin duda la influencia que tenemos como padres en la crianza de los chicos y chicas tiene un peso fuerte. Sin embargo, las reacciones de los niños y las niñas no tiene solo que ver con lo que nosotros hacemos, hay casos en que la tarea de educar no solo no es sencilla sino que se torna muy difícil debido al temperamento de nuestros hijos.

Los niños nacen con su propia carga hereditaria, ésta se deja ver a través de su temperamento, el cual los hace mostrarse y reaccionar de formas particulares a los estímulos que lo rodean. El temperamento es el estilo de comportamiento innato de cada persona, la forma espontánea de reaccionar ante los estímulos del medio ambiente.

El Dr. Turecki afirma que el temperamento está constituido por 9 rasgos principalmente:

  1. Nivel de Actividad: ¿Qué tan activo es el niño?
  2. Distracción: ¿Con qué facilidad se distrae?
  3. Persistencia: ¿Qué tan testarudo es cuando le gusta o desea algo?
  4. Adaptabilidad. ¿Con cuánta facilidad o dificultad reacciona al cambio?
  5. Acercamiento/Rechazo: ¿Qué tan fácilmente logra adaptarse ante cosas nuevas? (lugares, personas, ropa)
  6. Intensidad: ¿Qué tan ruidoso e intenso es tanto contento y enojado?
  7. Regularidad: ¿Es previsible en sus horas de sueño, apetito y defecación o es más bien irregular y azaroso?
  8. Sensibilidad: ¿Cómo reacciona a estímulos sensoriales como ruido, luces, olores y sabores? ¿Es hipersensible?
  9. Estado de ánimo: ¿Positivo o negativo? ¿Buen humor o mal humor?

Según la conformación de estos rasgos, los niños pueden ser desde dóciles hasta muy difíciles. Los pequeños con varias o todas estas características exacerbadas son más difíciles de educar. Determinadas combinaciones de características temperamentales producen mayor dificultad en el manejo del niño, del tal modo que cualquier clase de manejo por parte de los padres, aun con las mejores intenciones, no termina teniendo buenos resultados, por el contrario, genera luchas de poder entre padres e hijos y deterioro del vínculo y el amor.

Como progenitores somos los responsables de entender y manejar mejor a nuestros hijos. Con conocimiento y empeño podemos modificar nuestras actitudes y nuestro comportamiento si comprendemos que nuestros hijos no quieren intencionalmente retarnos y que ellos mismos tienen dificultades para entenderse y comportarse mejor. 

Al comprender cada rasgo del temperamento de nuestros hijos evitaremos someterlos desde el enojo y tendremos más serenidad para desarrollar estrategias disciplinarias simples y adaptadas a sus temperamentos. Es esencial detener las batallas campales con ellos  y revertir los círculos viciosos que se generan al educarlos. 

La disciplina eficaz utilizada desde la comprensión y la compasión hacia ellos, es la mejor solución para esta situación. 

Tere Díaz Sendra

Pedagoga, terapeuta familiar y promotora de desarrollo humano

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Educar a los hijos según su temperamento

noviembre 15, 2023

Al comprender cada rasgo del temperamento de nuestros hijos, podremos desarrollar estrategias adecuadas para educarles mejor. 

El simple hecho de tener un hijo no nos habilita para comprenderlo y educarlo bien. Cuando el sentido común no aplica y las buenas intenciones fallan, nos preguntamos: ¿Qué pasa conmigo como padre o qué pasa con este niño incomprensible? Nos debatimos entre la culpa, el enojo y el cansancio, haciendo intentos fallidos por obtener mejores resultados. El día finaliza caóticamente y nos sentimos agotados y frustrados, pensando que todo ha sido un fracaso.

Sin duda la influencia que tenemos como padres en la crianza de los chicos y chicas tiene un peso fuerte. Sin embargo, las reacciones de los niños y las niñas no tiene solo que ver con lo que nosotros hacemos, hay casos en que la tarea de educar no solo no es sencilla sino que se torna muy difícil debido al temperamento de nuestros hijos.

Los niños nacen con su propia carga hereditaria, ésta se deja ver a través de su temperamento, el cual los hace mostrarse y reaccionar de formas particulares a los estímulos que lo rodean. El temperamento es el estilo de comportamiento innato de cada persona, la forma espontánea de reaccionar ante los estímulos del medio ambiente.

El Dr. Turecki afirma que el temperamento está constituido por 9 rasgos principalmente:

  1. Nivel de Actividad: ¿Qué tan activo es el niño?
  2. Distracción: ¿Con qué facilidad se distrae?
  3. Persistencia: ¿Qué tan testarudo es cuando le gusta o desea algo?
  4. Adaptabilidad. ¿Con cuánta facilidad o dificultad reacciona al cambio?
  5. Acercamiento/Rechazo: ¿Qué tan fácilmente logra adaptarse ante cosas nuevas? (lugares, personas, ropa)
  6. Intensidad: ¿Qué tan ruidoso e intenso es tanto contento y enojado?
  7. Regularidad: ¿Es previsible en sus horas de sueño, apetito y defecación o es más bien irregular y azaroso?
  8. Sensibilidad: ¿Cómo reacciona a estímulos sensoriales como ruido, luces, olores y sabores? ¿Es hipersensible?
  9. Estado de ánimo: ¿Positivo o negativo? ¿Buen humor o mal humor?

Según la conformación de estos rasgos, los niños pueden ser desde dóciles hasta muy difíciles. Los pequeños con varias o todas estas características exacerbadas son más difíciles de educar. Determinadas combinaciones de características temperamentales producen mayor dificultad en el manejo del niño, del tal modo que cualquier clase de manejo por parte de los padres, aun con las mejores intenciones, no termina teniendo buenos resultados, por el contrario, genera luchas de poder entre padres e hijos y deterioro del vínculo y el amor.

Como progenitores somos los responsables de entender y manejar mejor a nuestros hijos. Con conocimiento y empeño podemos modificar nuestras actitudes y nuestro comportamiento si comprendemos que nuestros hijos no quieren intencionalmente retarnos y que ellos mismos tienen dificultades para entenderse y comportarse mejor. 

Al comprender cada rasgo del temperamento de nuestros hijos evitaremos someterlos desde el enojo y tendremos más serenidad para desarrollar estrategias disciplinarias simples y adaptadas a sus temperamentos. Es esencial detener las batallas campales con ellos  y revertir los círculos viciosos que se generan al educarlos. 

La disciplina eficaz utilizada desde la comprensión y la compasión hacia ellos, es la mejor solución para esta situación. 

Tere Díaz Sendra

Pedagoga, terapeuta familiar y promotora de desarrollo humano

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2023-11-15T18:34:12+00:00
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