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La lectoescritura es resultado de un proceso personal

julio 7, 2022

El éxito en el proceso de lectoescritura es el resultado de un proceso personal en el que ¿Podemos ayudar?

¿Cómo favorecer el ambiente de lecto escritura?

Los humanos tenemos la asombrosa capacidad de leer y escribir. Esta habilidad se desarrolla de los 4 a los 8 años de edad, tiempo durante el cual, los niños se ven atraídos por la escritura. Este maravilloso mundo de la lectoescritura,  que tiene muchos puntos de vista y componentes, es un tema investigado permanentemente por educadores y especialistas. Cada día se descubren más elementos, procesos e interrelaciones, todos ellos necesarios para poder leer y escribir.

Así como se obtienen los frutos en la naturaleza, es posible conseguir resultados en el proceso de lectoescritura en la educación infantil. Un durazno, un limón o una manzana no aparecen en un árbol de un día para otro, así de repente, sin que antes haya pasado tiempo, sol, agua, tierra fértil donde las raíces del árbol obtuvieron los nutrientes necesarios para desarrollar el proceso de siembra y cosecha.

De esa misma forma las niñas y los niños desarrollan de forma diferenciada y totalmente personal el proceso de lectoescritura, a partir de experimentar, en esas edades, diversas sensaciones y ejercicios con su cuerpo, con su entorno, en el espacio que su familia, maestros y la comunidad misma construyen para lograr que lean y escriban.

La actividad física en la niñez, todo tipo de movimientos de la cabeza, los brazos, las piernas, las manos, los pies, los dedos…, es indispensable para que tengan coordinación necesaria para aprender a leer y escribir.

Desde subirse a un columpio hasta pizcar pequeños pedazos de papel, todo se utilizará para poder escribir, dibujar, leer, etc.

También ayuda que:

  • Escuchen las voces de las personas, ruidos, ritmos y sonidos de toda clase de instrumentos; también narraciones de poesías, canciones, rimas y  juegos.
  • Vean figuras geométricas, colores, imágenes y objetos en blanco y negro, brillantes y opacos.
  • Jueguen con objetos redondos, cúbicos, irregulares, suaves, rígidos. 
  • Gateen, caminen, corran, salten con los dos piés y de “cojito”. 
  • Rueden, brinquen y bailen, que se mantengan quietos en un pie y/o con los dos, que se agachen.

Deben participar en muchas y muy diversas actividades para favorecer este proceso. Cuando el infante limpia la mesa, también se está preparando para leer y escribir.

En este  proceso cada persona sigue un camino único que depende de su maduración y desarrollo, de su vocabulario y a su formade reconocer las diferencias entre sonidos e imágenes. 

En la aventura de aprender a leer y escribir, las madres y los padres pueden contribuir de manera muy importante: 

  • Leyendo y escribiendo frente a sus hijos/as y para ellos/as.
  • Llamando las cosas por su nombre.
  • Exponiéndoles a diversas actividades que enriquezcan sus experiencias y, sobre todo, apreciando el esfuerzo que realizan diariamente.

Las letras no son piedrecitas que se van acumulando porque el maestro las enseñó. Las letras y los sonidos empiezan a tener sentido poco a poco para cada estudiante.

Es posible que el niño o la niña se aprenderá la letra X porque su mamá se llama Xóchitl, por ejemplo. Esta relación hará que esa letra tenga un significado especial para él/ella. 

Es muy importante que el niño y la niña pueda diferenciar las partes de una palabra al escucharla, que con asombro se de cuenta que lo que se habla se puede escribir y se puede leer. De esta manera descubren el maravilloso mundo de la escritura.

Que se comunique y entienda lo que le decimos y lo que él o ella quiere comunicar. Los estudiantes van aprendiendo poco a poco este proceso durante toda su escolaridad.

En el Colegio Monclair optamos por diversos métodos de enseñanza de la lectoescritura. Los niños aprenden a leer y escribir con el apoyo de los adultos. Para algunos infantes este proceso toma más tiempo, mientras que otros lo hacen más rápido de acuerdo a sus características personales.

Los niños y las niñas perciben formas y colores de los objetos con los que juegan: las luces, sombras y tonalidades, incluso las sensaciones térmicas y texturas de todo lo que le rodea como las líneas curvas y las rectas, los círculos, los cuadrados, los triángulos, el movimiento, en conjunto les permite reconocer los elementos necesarios para que las letras, solas y acompañadas de otras, comiencen a tener sentido.

LEER empieza a ser un proceso que implica percibir, reconocer, descubrir y relacionar las cosas que están a su alrededor con lo sienten, quieren y les gusta. Para las y los niños las letras son formas y figuras que asocian a sonidos, aprendiendo que al juntarlas se forman palabras. 

Así que el proceso de iniciar la lectoescritura no se puede asociar a una edad o a una etapa concreta, ya que es observable que cada infante lo logra a su ritmo.

Las interacciones sociales de niños y niñas con sus familiares y profesores ayudan a que lean y escriban. 

Escrito por: 

Cynthya Isaura Sánchez Pedroza, Directora de Nivel Preescolar Monclair

Laura Amanda Jiménez Palencia, Coordinadora de Inglés Preescolar Monclair

Emilio Rovelo Meyrán, Responsable del apoyo técnico pedagógico en Monclair

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Los humanos tenemos la asombrosa capacidad de leer y escribir. Esta habilidad se desarrolla de los 4 a los 8 años de edad, tiempo durante el cual, los niños se ven atraídos por la escritura. Este maravilloso mundo de la lectoescritura,  que tiene muchos puntos de vista y componentes, es un tema investigado permanentemente por educadores y especialistas. Cada día se descubren más elementos, procesos e interrelaciones, todos ellos necesarios para poder leer y escribir.

Así como se obtienen los frutos en la naturaleza, es posible conseguir resultados en el proceso de lectoescritura en la educación infantil. Un durazno, un limón o una manzana no aparecen en un árbol de un día para otro, así de repente, sin que antes haya pasado tiempo, sol, agua, tierra fértil donde las raíces del árbol obtuvieron los nutrientes necesarios para desarrollar el proceso de siembra y cosecha.

De esa misma forma las niñas y los niños desarrollan de forma diferenciada y totalmente personal el proceso de lectoescritura, a partir de experimentar, en esas edades, diversas sensaciones y ejercicios con su cuerpo, con su entorno, en el espacio que su familia, maestros y la comunidad misma construyen para lograr que lean y escriban.

La actividad física en la niñez, todo tipo de movimientos de la cabeza, los brazos, las piernas, las manos, los pies, los dedos…, es indispensable para que tengan coordinación necesaria para aprender a leer y escribir.

Desde subirse a un columpio hasta pizcar pequeños pedazos de papel, todo se utilizará para poder escribir, dibujar, leer, etc.

También ayuda que:

  • Escuchen las voces de las personas, ruidos, ritmos y sonidos de toda clase de instrumentos; también narraciones de poesías, canciones, rimas y  juegos.
  • Vean figuras geométricas, colores, imágenes y objetos en blanco y negro, brillantes y opacos.
  • Jueguen con objetos redondos, cúbicos, irregulares, suaves, rígidos. 
  • Gateen, caminen, corran, salten con los dos piés y de “cojito”. 
  • Rueden, brinquen y bailen, que se mantengan quietos en un pie y/o con los dos, que se agachen.

Deben participar en muchas y muy diversas actividades para favorecer este proceso. Cuando el infante limpia la mesa, también se está preparando para leer y escribir.

En este  proceso cada persona sigue un camino único que depende de su maduración y desarrollo, de su vocabulario y a su formade reconocer las diferencias entre sonidos e imágenes. 

En la aventura de aprender a leer y escribir, las madres y los padres pueden contribuir de manera muy importante: 

  • Leyendo y escribiendo frente a sus hijos/as y para ellos/as.
  • Llamando las cosas por su nombre.
  • Exponiéndoles a diversas actividades que enriquezcan sus experiencias y, sobre todo, apreciando el esfuerzo que realizan diariamente.

Las letras no son piedrecitas que se van acumulando porque el maestro las enseñó. Las letras y los sonidos empiezan a tener sentido poco a poco para cada estudiante.

Es posible que el niño o la niña se aprenderá la letra X porque su mamá se llama Xóchitl, por ejemplo. Esta relación hará que esa letra tenga un significado especial para él/ella. 

Es muy importante que el niño y la niña pueda diferenciar las partes de una palabra al escucharla, que con asombro se de cuenta que lo que se habla se puede escribir y se puede leer. De esta manera descubren el maravilloso mundo de la escritura.

Que se comunique y entienda lo que le decimos y lo que él o ella quiere comunicar. Los estudiantes van aprendiendo poco a poco este proceso durante toda su escolaridad.

En el Colegio Monclair optamos por diversos métodos de enseñanza de la lectoescritura. Los niños aprenden a leer y escribir con el apoyo de los adultos. Para algunos infantes este proceso toma más tiempo, mientras que otros lo hacen más rápido de acuerdo a sus características personales.

Los niños y las niñas perciben formas y colores de los objetos con los que juegan: las luces, sombras y tonalidades, incluso las sensaciones térmicas y texturas de todo lo que le rodea como las líneas curvas y las rectas, los círculos, los cuadrados, los triángulos, el movimiento, en conjunto les permite reconocer los elementos necesarios para que las letras, solas y acompañadas de otras, comiencen a tener sentido.

LEER empieza a ser un proceso que implica percibir, reconocer, descubrir y relacionar las cosas que están a su alrededor con lo sienten, quieren y les gusta. Para las y los niños las letras son formas y figuras que asocian a sonidos, aprendiendo que al juntarlas se forman palabras. 

Así que el proceso de iniciar la lectoescritura no se puede asociar a una edad o a una etapa concreta, ya que es observable que cada infante lo logra a su ritmo.

Las interacciones sociales de niños y niñas con sus familiares y profesores ayudan a que lean y escriban. 

Escrito por: 

Cynthya Isaura Sánchez Pedroza, Directora de Nivel Preescolar Monclair

Laura Amanda Jiménez Palencia, Coordinadora de Inglés Preescolar Monclair

Emilio Rovelo Meyrán, Responsable del apoyo técnico pedagógico en Monclair

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