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El juego como estrategia para alcanzar un aprendizaje significativo

noviembre 16, 2022

Por Alejandro Zúñiga Fonseca

Cuando hablamos de aprendizaje significativo nos referimos al desarrollo de habilidades para la vida diaria. Hoy en día nuestro entorno requiere de agentes de cambio, dispuestos y capaces a tomar decisiones y resolver problemas. El entorno tiene cada vez más y más manifestaciones de complejidad y no linealidad, por lo tanto es importante desarrollar en nuestros niños un estilo de pensamiento adecuado para estos entornos complejos. El sistema educativo debe migrar hacia identificar en los niños los talentos y potenciarlos, sin embargo la tarea no es sencilla, ya que tenemos algunos factores en contra  que pudieran impedir este objetivo, pero al mismo tiempo existen vías de escape que puede hacer esto realidad, y una de esas vías de escape es el juego.

Javier Velasquez, experto en el diseño de juegos basados en la experiencia, encuentra una gran diferencia entre juego y juguete; el primero permite tomar decisiones al momento de jugar y el segundo simplemente te entretiene. Si convertimos nuestras aulas en espacios de juego diseñados para manifestar emociones, lograremos dar pasos agigantados en el sistema educativo. Debemos acostumbrarnos a utilizar cada vez más la palabra jugar, porque el escucharla transmite emoción, desestres y tranquilidad, y ese es precisamente el estado ideal del cuerpo humano para generar el aprendizaje significativo.

Ante este entorno complejo y dinámico es necesario desarrollar en los niños un pensamiento no lineal o divergente. ¿Cómo entender mejor el pensamiento no lineal o divergente? La esencia del cuerpo humano es mantener un equilibrio en el desarrollo de los hemisferios: Derecho (pensamiento lógico – matemático) e izquierdo (pensamiento creativo – emocional). Nacemos con esta estructura equilibrada, la cual se va perdiendo conforme el sistema educativo nos envuelve; pero hay buenas noticias, la plasticidad neuronal de un niño es muy alta, por lo tanto el daño puede revertirse fácilmente. Para esto, debemos diseñar espacios adecuados para generar estímulos creativos permanentes, tanto en casa como en el colegio.

La teoría del juego también define estilo de jugadores, por lo tanto, si deseamos un aprendizaje significativo a través del juego, también es fundamental conocer el estilo de jugador de los niños:

 Triunfadores (Achievers). Les gusta superarse a ellos mismos, siempre buscan romper sus propios records. Con este estilo de jugador podemos estimular personas autónomas e inspiradoras, personas que predican con el ejemplo, además estimular lo mismo en los otros.

 Exploradores (Explorers). Este estilo de jugador es curioso, les gusta investigar, el saber porque suceden las cosas, en los videojuegos, exploran caminos que no les dan puntos, pero les satisface enormemente el haber visitado esos túneles sin salida y sin mecánica de puntos, sin embargo, estimular este estilo de jugador puede llevar a cosas sumamente interesantes como descubrir inventores o científicos.

 Social (Socializer). Este estilo de jugador no les importa perder, lo más importante para ellos es interactuar con los demás, estos jugadores sacan lo mejor de sí mismo trabajando en equipo, por el contrario, suelen minimizar sus habilidades en trabajo individual.

 Gangster. Este estilo de jugador es muy similar al triunfador, siempre busca ganar, pero algo que lo diferencia es que además disfruta ver perder a sus oponentes. ¿Cómo podemos identificar fácilmente a este tipo de jugador dentro de una aula? ¡Es muy sencillo!, aquel estudiante que disfruta que los demás obtengan bajas calificaciones.

Ahora bien, en un aula podremos encontrar una combinación de estilos de jugadores. Aunque podría escucharse complicado, al existir una variedad de tipo de jugadores y una buena estrategia, podemos potenciar de manera individual a cada estudiante o jugador, ya que puede suceder lo que Javier Velazques define como Power Ups Games (PUG).

PUG son espacios donde no necesariamente gana el mejor, por lo tanto si extrapolamos este concepto al aula, podríamos lograr un aprendizaje más homogéneo, donde el triunfador motiva a los demás y obtiene puntos por motivar. Por otro lado, los jugadores sociales disfrutarán ayudar a los demás a comprender los temas, sin importar si hay puntos de por medio.

Por otro lado, una de las funciones de un buen juego es el estimular la emoción, que por consecuencia estimula el pensamiento creativo. La emoción tiende a ser más efectiva cuando utilizamos  los sentidos. Glenn Doman desarrolla un método que lo llama bits de inteligencia, donde estimula el cerebro creativo a través de activar las emociones utilizando los sentidos, por lo que tocar, oler, ver, sentir y escuchar se convierten en aspectos importantes al momento de jugar.

Los bits de inteligencia son muy poderosos, ya que permiten extraer información de una persona a través de estímulos, como puede ser una imagen o un sonido, y potenciando un conocimiento tácito que normalmente mantenemos oculto en nuestro inconsciente, que se convierte en momentos de éxtasis al jugar y al aprender. 

Un ejemplo de bit de inteligencia y del conocimiento tácito es cuando olemos algo e inmediatamente nos trasladamos a nuestra infancia recordando una situación en particular, en un lugar en particular con gente en particular. Como ese recuerdo me puede ayudar a asociarlo para resolver una problemática vista en clase, donde además me permite ganar puntos.

Jugar estimula los sentidos, mantiene al ser humano en momentos de bajos niveles de estrés, divierte y permite generar neurotransmisores como adrenalina, serotonina, endorfinas, entre otros, que dan vida y felicidad así como contribuyen de manera importante al desarrollo y aprendizaje cualquier persona.

Las autoridades educativas tienen un gran reto en el tema de garantizar el aprendizaje de los niños; uno de ellos es la capacitación a docentes, para que sean capaces de transmitir la emoción en el proceso aprendizaje – enseñanza gamificado  y tener los espacios acondicionados para que se dé, de manera fluida. 

Por otro lado, el rol de los padres de familia es esencial para que esto suceda de manera realmente efectiva. El hogar debe convertirse en el refuerzo de lo aprendido en el colegio y, para esto, los padres deben tener el conocimiento y ser capaces de encauzar a sus hijos en el aprendizaje significativo. Para ello deben existir 30 minutos diarios de juego serio y divertido a través de los sentidos; aprovechar el construir con Lego y asociar las construcciones a problemáticas específicas, o jugar a los soldaditos y crear historias que les permitan asociarlas a situaciones del entorno. 

No importa qué juego juegues con tus hijos, siempre hay un tipo de asociación que permitirá desarrollar un pensamiento no lineal y divergente en los niños. 

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El juego como estrategia para alcanzar un aprendizaje significativo

noviembre 16, 2022

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Javier Velasquez, experto en el diseño de juegos basados en la experiencia, encuentra una gran diferencia entre juego y juguete; el primero permite tomar decisiones al momento de jugar y el segundo simplemente te entretiene. Si convertimos nuestras aulas en espacios de juego diseñados para manifestar emociones, lograremos dar pasos agigantados en el sistema educativo. Debemos acostumbrarnos a utilizar cada vez más la palabra jugar, porque el escucharla transmite emoción, desestres y tranquilidad, y ese es precisamente el estado ideal del cuerpo humano para generar el aprendizaje significativo.

Ante este entorno complejo y dinámico es necesario desarrollar en los niños un pensamiento no lineal o divergente. ¿Cómo entender mejor el pensamiento no lineal o divergente? La esencia del cuerpo humano es mantener un equilibrio en el desarrollo de los hemisferios: Derecho (pensamiento lógico – matemático) e izquierdo (pensamiento creativo – emocional). Nacemos con esta estructura equilibrada, la cual se va perdiendo conforme el sistema educativo nos envuelve; pero hay buenas noticias, la plasticidad neuronal de un niño es muy alta, por lo tanto el daño puede revertirse fácilmente. Para esto, debemos diseñar espacios adecuados para generar estímulos creativos permanentes, tanto en casa como en el colegio.

La teoría del juego también define estilo de jugadores, por lo tanto, si deseamos un aprendizaje significativo a través del juego, también es fundamental conocer el estilo de jugador de los niños:

 Triunfadores (Achievers). Les gusta superarse a ellos mismos, siempre buscan romper sus propios records. Con este estilo de jugador podemos estimular personas autónomas e inspiradoras, personas que predican con el ejemplo, además estimular lo mismo en los otros.

 Exploradores (Explorers). Este estilo de jugador es curioso, les gusta investigar, el saber porque suceden las cosas, en los videojuegos, exploran caminos que no les dan puntos, pero les satisface enormemente el haber visitado esos túneles sin salida y sin mecánica de puntos, sin embargo, estimular este estilo de jugador puede llevar a cosas sumamente interesantes como descubrir inventores o científicos.

 Social (Socializer). Este estilo de jugador no les importa perder, lo más importante para ellos es interactuar con los demás, estos jugadores sacan lo mejor de sí mismo trabajando en equipo, por el contrario, suelen minimizar sus habilidades en trabajo individual.

 Gangster. Este estilo de jugador es muy similar al triunfador, siempre busca ganar, pero algo que lo diferencia es que además disfruta ver perder a sus oponentes. ¿Cómo podemos identificar fácilmente a este tipo de jugador dentro de una aula? ¡Es muy sencillo!, aquel estudiante que disfruta que los demás obtengan bajas calificaciones.

Ahora bien, en un aula podremos encontrar una combinación de estilos de jugadores. Aunque podría escucharse complicado, al existir una variedad de tipo de jugadores y una buena estrategia, podemos potenciar de manera individual a cada estudiante o jugador, ya que puede suceder lo que Javier Velazques define como Power Ups Games (PUG).

PUG son espacios donde no necesariamente gana el mejor, por lo tanto si extrapolamos este concepto al aula, podríamos lograr un aprendizaje más homogéneo, donde el triunfador motiva a los demás y obtiene puntos por motivar. Por otro lado, los jugadores sociales disfrutarán ayudar a los demás a comprender los temas, sin importar si hay puntos de por medio.

Por otro lado, una de las funciones de un buen juego es el estimular la emoción, que por consecuencia estimula el pensamiento creativo. La emoción tiende a ser más efectiva cuando utilizamos  los sentidos. Glenn Doman desarrolla un método que lo llama bits de inteligencia, donde estimula el cerebro creativo a través de activar las emociones utilizando los sentidos, por lo que tocar, oler, ver, sentir y escuchar se convierten en aspectos importantes al momento de jugar.

Los bits de inteligencia son muy poderosos, ya que permiten extraer información de una persona a través de estímulos, como puede ser una imagen o un sonido, y potenciando un conocimiento tácito que normalmente mantenemos oculto en nuestro inconsciente, que se convierte en momentos de éxtasis al jugar y al aprender. 

Un ejemplo de bit de inteligencia y del conocimiento tácito es cuando olemos algo e inmediatamente nos trasladamos a nuestra infancia recordando una situación en particular, en un lugar en particular con gente en particular. Como ese recuerdo me puede ayudar a asociarlo para resolver una problemática vista en clase, donde además me permite ganar puntos.

Jugar estimula los sentidos, mantiene al ser humano en momentos de bajos niveles de estrés, divierte y permite generar neurotransmisores como adrenalina, serotonina, endorfinas, entre otros, que dan vida y felicidad así como contribuyen de manera importante al desarrollo y aprendizaje cualquier persona.

Las autoridades educativas tienen un gran reto en el tema de garantizar el aprendizaje de los niños; uno de ellos es la capacitación a docentes, para que sean capaces de transmitir la emoción en el proceso aprendizaje – enseñanza gamificado  y tener los espacios acondicionados para que se dé, de manera fluida. 

Por otro lado, el rol de los padres de familia es esencial para que esto suceda de manera realmente efectiva. El hogar debe convertirse en el refuerzo de lo aprendido en el colegio y, para esto, los padres deben tener el conocimiento y ser capaces de encauzar a sus hijos en el aprendizaje significativo. Para ello deben existir 30 minutos diarios de juego serio y divertido a través de los sentidos; aprovechar el construir con Lego y asociar las construcciones a problemáticas específicas, o jugar a los soldaditos y crear historias que les permitan asociarlas a situaciones del entorno. 

No importa qué juego juegues con tus hijos, siempre hay un tipo de asociación que permitirá desarrollar un pensamiento no lineal y divergente en los niños. 

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2022-11-16T23:49:37+00:00
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